Fabio Hurtado
   
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De padre español y madre italiana, Fabio Hurtado nace en Madrid en
1960. Su temprano interés por el cine, la música y la pintura definen su
vocación artística, ingresando en la Facultad de Bellas Artes de Madrid.
Después de licenciarse, ejerce entre 1986 y 1988 como profesor de
pintura y dibujo hasta su primera exposición importante en Alemania.
A partir de entonces abandona su labor docente y se convierte en
pintor profesional.

Aunque esto ocupa la mayor parte de su tiempo, sigue interesado en
desarrollar otras facetas artísticas como la música y especialmente la
fotografía, hasta hace poco tiempo inédita y desconocida para grán
parte del público que conoce bién su obra pictórica.
La pintura, de hecho, le ha permitido durante todos estos años financiar
su actividad como fotógrafo y mantener así su independencia creativa.

Sus primeras fotos se remontan a finales de los años 70, cuando
frecuentaba los ambientes alternativos de la época, aprovechando
su pertenencia a una banda de rock.  Eran los momentos previos
a la eclosión de la “movida madrileña”, años marcados por la
creatividad, el sexo, las drogas y los cambios sociales. Aunque Fabio
participa intensamente en ese tiempo, en muchos casos de excesos,
su obra se ha mantenido siempre a una cierta distancia de modas o
tendencias, la suficiente para no convertirla en un producto temporal
y efímero.

Fabio Hurtado suele trabajar con series temáticas que cada cierto
tiempo retoma. Así encontramos en los años 80 sus figuras femeninas,
imágenes donde la sensualidad se funde con una puesta en escena
casi teatral.
Su fotografía unas veces se nutre de las propias experiencias del autor
y otras del cine, la música, las amistades o el teatro.
Eran los tiempos de Flowers, Macunaima, Circo Aligre y otras propuestas
escénicas rompedoras para un momento en el que  España empezaba
a asomar la cabeza en el panorama internacional.
Fabio no pierde la ocasión y figuras míticas de la escena como Marcel
Marceau, Lindsay Kemp o Kazuo Ohno son retratados en acción con su
cámara.

Por otro lado, su pasión por viajar le proporciona otra fuente inagotable
de imágenes buscando siempre reflejar la realidad, especialmente de
la gente que no aparece en las guías turísticas habituales.
En las dos décadas siguientes su atención se centra especialmente en
la vida en la calle y especialmente en el día a día de la gente que se
busca la vida en ella .  Resulta interesante ver la similitud de su realidad
independientemente del país rico o pobre que la cobija.
La calle como hogar común universal.
Este enfoque antropológico de su obra fotográfica dá paso en los
últimos años a una visión orgánica de la existencia, tratando de fusionar
la figura humana con los cuatro elementos fundamentales de la vida :
la tierra, el agua, el aire y el fuego.  Son imágenes con un concepto
integral, que nos recuerdan lo distanciados que estamos , inmersos cada
vez más en realidades virtuales y artificiales, de los vínculos con la
naturaleza.
Fabio Hurtado tiene una formación e influencias de la fotografía clásica
que inciden directamente en su técnica, pero sólo como punto de
partida.  Se podría decir que el blanco y el negro representa su vena
purista y el color ( partidario de utilizarlo sólo si éste es fundamental para
la imagen ) la más creativa.
Rehuye de montajes artificiosos o manipulaciones excesivas, sigue
utilizando todavía película analógica y reivindica los recursos básicos
de la cámara.  Para él el estudio puede ser cualquier sitio que reuna las
condiciones idóneas para realizar una sesión, utiliza casi siempre luz
natural y si hay algún efecto prefiere crearlo en la escena antes, jugando
con elementos reales.
Sus fotos favoritas con modelos no son las que buscan la perfección
artificiosa del mundo publicitario, sino las que realiza “ off the record “
donde queda patente el agotamiento después de una larga sesión
y la persona retratada vuelve a ser de carne y hueso.
Para él, la magia de la foto debe de estar basicamente en el disparo y
no en los programas de edición.